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"No man is so completely happy that something somewhere does not clash with his condition. It is the nature of human affairs to be fraught with anxiety; they never prosper perfectly and they never remain constant."

— Boethius: The Consolation of Philosophy, II; iv

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The annulments and remarriage thing has been going on for a while, I wonder where they got the “contraception, sex outside marriage” thing from.

(Source: semper-spes-est)

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captainsart:

Here’s some tips, of course nothing professional, but things I’ve learned myself.

Hope it helps some of you guys. ovo

(Source: , via livingrhythms)

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Why do people boast or otherwise like to remark on their families/friendships being dysfunctional? When did dysfunctional become something to aspire to?

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theraptorcage:

Juvenile White-tailed Eagle
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Reading canon law like…

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shadohfax:

Lord of the Rings Reread: The Ride Of The Rohirrim

Suddenly the king cried to Snowmane and the horse sprang away. Behind him his banner blew in the wind, white horse upon a field of green, but he outpaced it. After him thundered the knights of his house, but he was ever before them. eomer rode there, the white horsetail on his helm floating in his speed, and the front of the first eored roared like a breaker foaming to the shore, but Theoden could not be overtaken. Fey he seemed, or the battle-fury of his fathers ran like new tire in his veins, and he was borne up on Snowmane like a god of old, even as Orome the Great in the battle of the Valar when the world was young. His golden shield was uncovered, and lo! it shone like an image of the Sun, and the grass flamed into green about the white feet of his steed. For morning came, morning and a wind from the sea; and the darkness was removed, and the hosts of Mordor wailed, and terror took them, and they fled, and died, and the hoofs of wrath rode over them. And then all the host of Rohan burst into song, and they sang as they slew, for the joy of battle was on them, and the sound of their singing that was fair and terrible came even to the City.

(via byjoveimbeinghumble)

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"I write because I don’t know what I think until I read what I say."

— Flannery O’Connor (via psych-facts)

(via allytothesonshine)

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(Source: cultureshift)

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gutsygumshoe:

My boss has a two year old son and this is in his bathroom I’m laughing so hard omg

gutsygumshoe:

My boss has a two year old son and this is in his bathroom I’m laughing so hard omg

(via livingrhythms)

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(Source: cultureshift)

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Curiosidades de “La búsqueda del presente” de Octavio Paz

Leí en la antología El fuego de cada día (Seix Barral, 2014) el discurso—titulado “La búsqueda del presente"—de Octavio Paz en ocasión de recibir el Premio Nobel de Literatura. Me gustó. Varias observaciones que hace siguen teniendo eco y validez para nuestros días, otras me extrañaron.

Paz, como lo sugiere el título del discurso, habla de la modernidad y de las distintas concepciones que el hombre ha tenido de la historia. Hablando de las ideas por las que históricamente se han definido las sociedades, dice que

los griegos veneraron a la Polis y al círculo pero ignoraron al progreso, a Séneca le desvelaba, como a todos los estoicos, el eterno retorno, San Agustín creía que el fin del mundo era inminente, Santo Tomás construyó una escala - los grados del ser - de la criatura al Creador y así sucesivamente. Una tras otra esas ideas y creencias fueron abandonadas.

Declara que nuestra sociedad es “la primera que se apresta a vivir sin una doctrina metahistórica”; que esas doctrinas religiosas y filosóficas “que asignan un fin y una dirección a la historia” están viendo su ocaso.

Paz también escribe que “La tradición filosófica pagana y cristiana había exaltado al Ser, plenitud henchida, perfección que no cambia nunca; nosotros adoramos al Cambio, motor del progreso y modelo de nuestras sociedades.” Esto, aparte, inmediatamente me recordó al buen Chesterton, quien escribe en Herejes (Acantilado, 2007):

Nadie tiene por qué utilizar la palabra progreso a menos que tenga un credo definido y un código moral férreo…Porque por su mismo nombre progreso indica dirección; y en el momento en que tenemos la más mínima duda sobre la dirección, pasamos a dudar en el mismo grado sobre el progreso.

Es decir, el progreso sólo es verdadero progreso cuando se tiene una dirección, una finalidad; una de esas que según Paz están declinando.

Pero Octavio Paz no está necesariamente defendiendo el ideal de Progreso. Según él, el ideal mismo del Progreso, de un progreso continuo, está desapareciendo. Brevemente enumera lo que para él indica el ocaso del Progreso: “está en entredicho la concepción de un proceso abierto hacia el infinito y sinónimo de proceso continuo”; la finitud de los recursos naturales, lo que pone en riesgo la continuidad de la humanidad; el que los “instrumentos del progreso” (la ciencia y la técnica) se han mostrado como “agentes de destrucción”; la crueldad y la violencia vividas durante el s. XX; la desaparición de “la creencia en el progreso necesario” y de la “supuesta racionalidad de la historia; y, por último, la “ruina de todas esas hipótesis filosóficas e históricas que pretendían conocer las leyes del desarrollo histórico”. 

Todo lo cual me hace regresar a Chesterton. Si el “progreso” está viendo su ocaso es porque no era un progreso real. Se empezó a creer en el progreso como evolución; como que todo mejora por sí mismo, porque tiene que mejorar; como si al avanzar la ciencia todo lo demás tiene que avanzar (¿avanzar hacia dónde?); como “proceso abierto hacia el infinito”, lo que es irracional, pues se progresa para llegar a algo, si sólo se camina y se camina no se llega a ningún lado. Este ideal falso del progreso era y sigue siendo insostenible. 

Para Paz, al quedarse el hombre sin una doctrina sobre el pasado o el futuro, lo que le queda es buscar el presente. 

En respuesta al declive de las doctrinas metahistóricas, dice que “Así como hemos tenido filosofías del pasado y del futuro, de la eternidad y de la nada, mañana tendremos una filosofía del presente” (cabe recalcar la gracia de la oración misma: mañana llegará la filosofía del ahora).

También me encontré con la siguiente observación:

La reflexión sobre el ahora no implica renuncia al futuro ni olvido del pasado…También la muerte es un fruto del presente. No podemos rechazarla: es parte de la vida. Vivir bien exige morir bien. Tenemos que aprender a mirar de frente a la muerte.

Al leer estas cosas pensé que Paz tuvo siempre al alcance una filosofía del presente y quizá solamente no la supo (o no la quiso) ver. Ahí están aquellas palabras: “No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción”. O aquellas otras, que bien se pueden aplicar a la muerte: “En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce…Estén prevenidos…estén preparados”. 

Sin embargo, las ideas de Paz respecto a la filosofía del presente y el “advenimiento del hoy” nos ofrecen valiosas reflexiones. Escribe que “Pensar el hoy significa, ante todo, recobrar la mirada crítica”. Bien.

Paz observa muy acertadamente que el mercado es “un mecanismo eficaz pero, como todos los mecanismos, no tiene conciencia y tampoco misericordia”. De la misma manera hace el siguiente diagnóstico:

Las sociedades democráticas desarrolladas han alcanzado una prosperidad envidiable; asimismo, son islas de abundancia en el océano de la miseria universal. El tema del mercado tiene una relación muy estrecha con el deterioro del medio ambiente. La contaminación no sólo infesta al aire, a los ríos y a los bosques sino a las almas. Una sociedad poseída por el frenesí de producir más para consumir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo. Todo se vuelve cosa que se compra, se usa y se tira al basurero. Ninguna sociedad había producido tantos desechos como la nuestra. Desechos materiales y morales.

Paz ve más allá de la contaminación y la deforestación del medio ambiente, ve que el consumismo y la avaricia dañan tanto afuera como adentro del hombre. El riesgo también viene de los desechos morales. 

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Mafalda

Mafalda